martes, 23 de octubre de 2012

A propósito del día del Médico


A propósito del día del Médico:

Hoy, los que nos dedicamos a cuidar la salud de las personas estamos de fiesta, algunos estudiando aún, otros durmiendo tal vez en alguna silla, sobre una máquina de escribir, atendiendo un parto, proporcionando RCCP, abriendo su centro de salud, o terminando una jornada de 36, 48 o más horas sin haber podido dormir, tal vez lejos de sus familias, o pasando hambre, sin embargo ahí estamos, con la fuerza de la vocación y las ganas de aprender y ayudar.
Esta pequeña reflexión es para darnos cuenta y hacer saber a la población de qué se trata esta linda profesión, y el valor que se le da en la sociedad actual, no quiero crear debates que al final, nunca nos pondremos de acuerdo, es sólo la opinión de un servidor en base a su experiencia y observaciones.
Breve historia de un médico.
Fui seleccionado! Qué emoción! De los más de 900 aspirantes tuve la suerte de poder ocupar un lugar privilegiado, que tal vez muchos matarían por tener… daré lo mejor de mí. Les doy la noticia a mis papás, los cuales tienen una mezcla de emociones, alegría ya que es un logro más, tristeza porque saben que tendré que mudarme a otro estado para poder estudiar, así como incertidumbre de saber dónde viviré, qué pasará … Comienzan los preparativos, el primer objetivo es buscar casa, viajamos en familia para un “paseo” obligado o al menos eso es lo que ven mis 2 hermanitas, 1 día, 2 días y al fin encontramos algo, un cuarto con baño y una cama, pero ¿Para qué necesito más?, si me han dicho que ni siquiera tendré tiempo para comer, a veces ni para dormir, podré sobrevivir con eso. Me acomodo en lo que será mi nuevo hogar, tal vez los próximos 6 años. Al parecer no fue tan difícil, ya tengo donde estar, todo lo demás lo podré resolver.
Primer día de clases. Qué nervios, me siento extraño con esta filipina verde pistache (en mi facultad los primeros 2 años se lleva este color, pudiendo portar el blanco hasta tercer año), pero a la vez  siento la mirada de la gente, sé que ellos conocen el uniforme, el uniforme de estudiante de medicina, MEDICINA, es un título con mucha responsabilidad. Y si alguien se desmaya, si se voltea el camión, si alguien se cae, tendré la responsabilidad de atenderlo, cuando menos de ayudarle, pero si apenas voy hacia la facultad!, no he tenido ni una clase, cálmate … no pasa nada. Llego a la Facultad, wow! Qué imponente se ve, gente de aquí para allá, los de primero se notan porque sólo están parados esperando que les digan qué hacer o dónde sentarse, al fin llegan a acomodarnos, pasamos a los salones. Entra lo que parece será un maestro, comienzan las preguntas, pero si no he estudiado nada! Sólo me dijeron que me presentara y ya!, ni siquiera nos preguntó nuestros nombres, ya hay 50 páginas que leer para mañana. Conforme pasan los días te vas acostumbrando, sacar copias, leer, seguir sacando copias, comprar libros, seguir leyendo, un parcial, dos parciales, el parcial del parcial, te bajo puntos, te subo uno, no están limpios tus zapatos, menos 5 puntos, no estás bien peinado etcétera. Todas las noches camino hacia una caseta para hablar por 10 minutos con la familia, sólo un “Hola, estoy bien”, la tarjeta de $50 no alcanza para más y sólo tengo 500 pesos para la semana. Mis padres me han dicho que si necesito más lo pida, pero en la familia somos tres, todos estudiando, mi papá es taxista, mi mamá es secretaria ¿Cómo exigir algo que yo sé que es difícil?. Mejor me ajusto al presupuesto. La cena de las noches es sándwich con jamón, los desayunos un poco de cereal, el almuerzo si tiene que ser fuerte. Al final de la semana voy de nuevo a la caseta y me encuentro con la pregunta incómoda: “’¿Necesitas dinero, estás bien?”. Cómo me gustaría decirles que no me quedan más que $30 pesos en la bolsa, pero hasta el lunes es quincena, no puedo exigirles tanto. Aún queda un poco de refresco, una lata de frijol, algunas rebanadas de jamón, la ropa la lavo a mano. Durante los 2 años siguientes transcurre lo habitual, leer, comer, lavar, ir a la facultad, creo que todos sabemos la rutina.
Ya en tercer año, la novedad es que ahora tendré que ir a “Clínica” (de 8 a 11 todos los días con guardias cada cuarto día de 12 horas o 24 si es fin de semana o feriado), qué emoción! Al fin podré poner a prueba mis conocimientos, podré saber de que soy capaz y lo más importante, tendré la facultad de ayudar gente que al fin y al cabo es por lo que estoy estudiando. Tendré que comprar un estetoscopio, un estuche de disección, un estuche de exploración, me han dicho que necesito cuando menos 3 lapiceros, corrector, mucha cinta, tijeras, una tabla de apoyo, necesito conseguir libros con dosis de medicamentos, con escalas y criterios de diagnóstico y tratamiento, en fin! El primer día de clínica aún lo recuerdo, hay tanto nervio, tanta emoción, miedo, felicidad, no me quito el estetoscopio por nada del mundo, me subo al camión con él, voy por la calle orgulloso de portar tan emblemático accesorio. Al llegar al hospital me presentan a los MIP’s (Médicos internos de pregrado)  y pienso: Pero qué bien se ve la bata blanca, algún día me veré así y tendré estudiantes para enseñarles. Primer servicio “urgencias”, me presento con la enfermera la cual sólo me mira de arriba para abajo y pregunta de nuevo “¿Estudiante no?”, entonces toma la lista de muestra de laboratorios por tomar, aún no he llegado a presentarme y ya tengo trabajo, no importa no parecen muchas muestras … llego con el interno, y me dice “¿Qué bueno que ya llegaste?” apunta: 2-A gasometría cada 2 horas, 4-A sonda Foley, 4-B nasogástrica, 5-B paracentesis, 6-A, 6-B, 7-A y 10-B curación por pie diabético, además falta lo que pida el médico de base en el pase de visita porque esos pendientes son desde ayer, ah! Y las historias clínicas, naturalmente. Salgo a la 1:30p.m para llegar a la primera clase del día a las 2:00p.m, no me dará tiempo de comer, además tengo exposición para la segunda clase de temas selectos de medicina interna, es hipertensión arterial y ayer me quedé dormido mientras leía. Y así trascurren los días, entre la clínica, la facultad, las guardias, cada servicio con su particularidad, atender partos, entrar a quirófano, sin olvidar el “Bullying” por parte de los médicos, personal de enfermería, hasta los intendentes! etcétera, etcétera, etcétera.
Sin embargo aquí estoy…. Ya en el internado, 2 años después al fin soy un médico, interno pero lo soy, porto bata blanca, estetoscopio al cuello y la gente me mira con admiración cuando salgo a caminar por la calle, las enfermeras ya deben llamarme médico. El primer día elegir al “jefe de internos”, armar las rotaciones, rifar las vacaciones, tomar curso de RCCP neonatal, tramitología, lo habitual.
Con el título de médico sobrevienen muchas responsabilidades, el hecho de portar una bata es señal de que se tiene el conocimiento, guardias cada 3 días, entrada a las 7:00 am (virtualmente, casi siempre antes para conocer a los pacientes) y salidas dependiendo del pre, pos o guardia (no por nada dicen que en la vida del interno sólo existen esos días). De igual forma te presentas con el personal quienes te ven como un estudiante “con bata”, con más responsabilidades que derechos, en fin! Hay que leer, preparar exposiciones, tratar de comer, de dormir y de bañarte, o cuando menos un poco de lo primero. Tomar Omeprazol, toneladas de cafeína, refresco de cola o derivados, andar en la bata siempre una reserva de galletas, o el pan que sobró del desayuno o a veces hasta del día anterior, apuntes por doquier, papel carbón en una bolsa, cinta y jeringas en la otra, cómo olvidar la muy cotizada heparina, la cual junto al papel carbón y el papel para el electrocardiógrafo pasan a ser el mercado negro entre los estudiantes e internos. Aprendí el arte de dormir en una silla, sobre una máquina de escribir, de pie y hasta dando consulta!, Claro con el reclamo habitual del: “Qué flojo, no aguantas nada” hasta la indignación de la gente cuando me quedaba dormido frente a ellos, intento explicar que llevo 30 horas sin dormir a lo que responden “pero si les pagan muy bien”, ¿MUY BIEN?, creo que no saben que desde hace mucho tiempo el interno viene ganando $525 quincenales, así es $525!!, pero no importa, la verdad es que la satisfacción de saber que estás haciendo bien las cosas, y el hecho de saber que si no fuera por tu trabajo mucha gente de las instituciones moriría (literalmente) en sus camas por un simple papel sin firmar o por un estudio sin realizar, eso es lo que me mantuvo firme. Muchas cosas que contar, pero ya lo verán cuando les toque su tiempo, sino es que ya lo están viviendo, como sea, concluyes esa etapa muy difícil, pero a la vez lo doble o triple de satisfactoria y te deja con algo más que amigos, sino hermanos con tus compañeros de rotación.
Termina esa etapa y viene el “servicio social”, después de toda la tramitología al fin puedes acceder a alguna de las plazas ofertadas en tu estado o en otros dependiendo del programa de estudios e intercambio que tenga tu facultad, me presento con el jefe de enseñanza, yo y mis compañeros ya con maleta en mano, sin saber qué es lo que nos depara el destino, tendrá luz?, agua?, señal de celular?, cuánta población atenderé?, tendré donde dormir?.  La primera decepción, al llevarte a tu unidad, sólo te dejan ahí y ya para dar consulta, sin capacitación acerca de la papelería, ni la forma de trabajar. Sentado en el consultorio, el primer día atendí 30 consultas, más de la mitad de enfermedades respiratorias de 1 semana de evolución, etcétera, conforme pasan los días te vas enterando por medio de la enfermera (si bien te va) de los diferentes reportes, metas, programas que se tienen que llevar a cabo: OPORTUNIDADES, Seguro Popular, control del niño sano, control de niños desnutridos, control de embarazadas, puérperas, hipertensos, diabéticos, obesos, con síndrome metabólico, casos de tuberculosis, lepra, programa de planificación familiar, detección de cáncer cervicouterino, detección de cáncer de próstata, toma de tamiz neonatal, control de citas de familias del programa OPORTUNIDADES, manejo y control de existencia y caducidades de medicamentos y de material de curación, campañas específicas como las de vacunación, vacunación antirrábica, días mundiales de las diferentes enfermedades, síndromes y padecimientos, además hay que realizar un “diagnóstico de población”, impartir pláticas a las escuelas, a la población en general, a la población derechohabiente de los diferentes programas, etcétera, etcétera, etcétera… todo eso por una “beca” de $1,250 quincenales, y tuve mucha suerte de haber realizado el servicio el año que se aumentó un impresionante 126% (antes pagaban similar al internado), claro que gastos de transportación, comida, y “extras” para cartulinas, cintas o lo que se necesite para dar pláticas o poner anuncios o carteles para los diferentes programas (nótese que liberan presupuesto para eso, pero nunca aparece, pero sí es obligación cumplir las metas). Ya estando en el servicio, como médico, pasante pero eres médico crees que al fin podrás ejercer debidamente, pero no, la mayoría de la gente está acostumbrada a ver al médico como una máquina, al parecer no saben que nosotros también vamos al baño, comemos, y necesitamos descanso. En una ocasión dentro de la campaña de “x” candidato a gobernador una señora pidió que les dieran un médico que estuviera disponible las 24hr, y que no tuvieran vacaciones ni días de descanso, yo entiendo que son poblaciones marginadas, pero … ¿quería un médico o una máquina?, recordemos que aún somos pasantes, al menos en mi caso nunca tuve un día de descanso real, mi tiempo se iba en bajar a la capital, ir a la facultad, realizar trámites, pagos etcétera.
Un día cualquiera en el centro de salud …. Levantarse a las 7:00am (si no es que alguien te despierta a las 4,5 o 6 por todo menos una urgencia real), abrir a las 8:00am, dar consulta hasta las 4:00pm o 5:00pm, tratar de comer (recuerden que como es médico a la mano a la hora que vaya el paciente, ellos quieren ser atendidos), leer para el ENARM (tema aparte), poner en orden la papelería, si son días próximos a entrega del SIS, es ponerlo en orden, contar papillas y todo lo habido y por haber en el centro de salud, cenar (se dieron cuenta que no mencioné desayuno).  Continuar leyendo hasta quedar dormido y si no se le ocurre a alguien consultar después de la novela despertar al día siguiente y continuar con la rutina. Muchas experiencias …. Sí también, buenas y malas (desgraciadamente más las segundas), pero al fin terminas y ahora el trámite de titulación y piensas que al fin podrás ejercer libremente.
Ya eres médico, cuentas con titulo y ¿ahora?, a buscar trabajo o poner un consultorio particular, muy bien … estoy en ambos ámbitos así que puedo hablar de ellos.
En el consultorio particular la gente dice que la mayoría son unos ladrones, que porque la consulta cuesta 150 o 300 pesos, sólo para que me diera tal o cual medicamento, hay que darse de alta en Hacienda, obviamente pagar impuestos (sí, pagas por trabajar duro y ganar dinero), ventajas …. Pues libertad de movimiento, y si eres bueno tendrás mucha consulta que se reflejará en lo que ganas, y también en los impuestos que pagas.
Como empleado, pues la gente es un poco menos exigente, pero aún así son especiales, quieren atención rápida, y sin pagar nada, aún tienes que pagar impuestos pero al menos tienes una entrada segura.
Esto a grandes rasgos, pero ¿Por qué todo este preámbulo?, pues para poner las cartas sobre la mesa, actualmente los médicos estamos poco valorados, sí, aunque nos duela ya no es como antes, la mayoría piensa que somos millonarios y que sólo estamos detrás de un consultorio sentados, recetando medicamentos y listo. Pero la gente paga $250 o $300 pesos por ponerse plástico en las uñas, con una persona que a lo mucho tuvo que tomar un curso de 6 meses, no duda en pagar $100 por un corte de cabello, ni mucho menos se molesta en darle $200 a un mecánico por apretar un tornillo (en palabras de ellos, se cobra el conocimiento, no la acción). Entonces, ¿Por qué les duele tanto pagar $150, o $300 en su salud? A una persona que tuvo que estar, mínimo, 6 años estudiando, que tal vez tuvo que alejarse de su familia, pasar hambre, ver cómo sus amigos abogados, o licenciados, o arquitectos son productivos (económicamente hablando) en 3 o 4 años, y el médico aún no. ¿Por qué dicen que somos ladrones? Si para recetar un solo medicamento, se tiene que tener conocimiento de la farmacocinética, farmacodinamia, interacciones, forma de presentación, etcétera, al fin y al cabo hasta los mecánicos lo dicen … lo que se cobra es el conocimiento. ¿Por qué dicen que nos hacemos ricos a expensas de otros?, es verdad que muchos colegas tienen buenas casas, carros y negocios, pero no fue de la noche a la mañana, además para tener eso a veces hay que tener 2, 3 o hasta 4 trabajos, sacrificando horas de descanso, horas familiares, diversión. A eso se le llama trabajar, no robar.
No quiere decir que todo sea malo en esta profesión, porque como ya lo había expuesto “Esculapio”, el ser médico es una vocación, una entrega total al arte, pero no hay que olvidar que el médico es un ser humano, también se enferma, también tiene sentimientos y por supuesto también necesita dinero para sobrevivir, tiene necesidades. Y estas líneas no son para ponernos tristes, porque ¿Cuántas personas pueden decir que salvaron una vida?, ¿Cuántas pueden ayudar a traer a un ser humano al mundo?, ¿Cuántas pueden reconfortar a un ser humano?, ¿Cuántas pueden tener el coraje de enfrentarse cara a cara con la muerte y salir victorioso?, no muchas personas compañeros, y aunque parezca cliché, con un simple gracias, con una simple mirada de alivio de un paciente, con el simple hecho de saber que hiciste todo lo posible por salvar una vida, aunque hayamos perdido la batalla, pero estar seguros que se hizo todo bien, con esas simples acciones, vale la pena todo lo que pasamos y mucho más, sin embargo como seres humanos que somos merecemos dignidad y respeto, cosas que lamentablemente con el venir de los años se han ido perdiendo.

Muchas felicidades y no se pongan tristes, si eres médico ya eres parte de un grupo selecto de personas, si no lo eres, espero que la próxima vez que vayas a consulta puedas ver al ser humano que hay detrás del escritorio y el estetoscopio.



Carlos Pech Lugo
Médico Cirujano

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